ORDEÑADA POR DON FULGENCIO por Alana

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ESTE RELATO ES UNO DE MIS FAVORITOS, ESCRITO POR ALANA. SE LEE MUY RÁPIDO Y ES SUMAMENTE ERÓTICO. MUY RECOMENDABLE.

Esta historia es real, los nombres han sido cambiados para que no sean reconocidas las personas que aparecen en él aunque estoy segura de que si alguna de ellas leen esto, rápidamente sabrán quién soy y en que pueblo sucedió.

Para empezar diré que mi nombre es Alana, nací hace 43 Años en un pueblecito cerca de Zaragoza y allí es donde ocurrieron los hechos que marcaron mi vida y que aún hoy me hacen calentarme al recordarlos. Actualmente uso una 130 de pecho y me hago los sostenes a medida ya que no encuentro sostenes de mi talla y los que encuentro no me sujetan lo suficiente y acabo con unos dolores tremendos del bamboleo de estas tetas que Dios me ha dado. Soy morena aunque de piel bastante clara , peso unos 78 kilos y mido 1,80 y además de estos pechos tengo unas caderas bastante anchas y un “culazo” según mis amigos que ,la verdad, hacen que no pase desapercibida y que desde muy joven me haya metido en problemas.

A la edad de 16 años ya tenia una 100 de pecho y no había manera de disimular por mucho que mi madre se empeñara ni mis tetas ni los pezones que, a tenor del tamaño de las tetazas, se me marcaban en todas las camisetas e incluso a través de los jerseys de punto. Mi madre en su intento por parar el crecimiento de mis tetas, de las cuales se avergonzaba sobre todo cuando por la calle me miraban los mozos, decidió poner manos a la obra y consultar el problema con D. Fulgencio, el cura del pueblo. Para ese entonces yo ya tenía 17 años y gastaba una 110 y tenia las tetas dos tallas más grandes que mi madre.

El Sr. Fulgencio vino a casa y en presencia de mi madre y para ver el mal que me aquejaba me sentó sobre la mesa de la cocina y empezó a observarme de cerca las tetas para después sobármelas por encima de la blusa que llevaba ese día y en vista de que mi madre no sólo consentía sino que le rogaba ayuda para solucionar el tema, poco a poco empezó a animarse en sus tocamientos hasta llegar a magrearme los pechos primero uno por uno y posteriormente con las dos manos. Después le pidió a mi madre que me los sacara al aire según él “para ver si había alguna malformación ó bultos extraños”. Mi madre me desabrocho la blusa y me quito el sostén dejándome con los pechos al aire. El Sr. Fulgencio al ver el tamaño de mis tetas y de mis aureolas exclamo: ¡ Santo dios, hija mía ! y primero una y luego la otra las sopeso, apretó y magreo sin llegar a tocarme esa primera vez los pezones, marchándose ese día al poco rato, yo creo que fruto de la excitación y tras acordar con mi madre visitarme a menudo para ver “como evolucionaba”.

Al cabo de tres días volvió el Sr. Cura y de nuevo delante de mi madre y tras dejarme con los pechos al aire le comentó a mi madre si había observado algo anormal sobre mis pezones, mi madre se limito a levantarme los pechos y a decirle al cura que no pero que claro “ella tampoco sabía mucho de esas cosas”. El cura tras tranquilizarla le explico que había que tener especial atención a si salía leche ó algún tipo de liquido de mis pechos y que no se preocupase que él había estado estudiando el tema y se encargaría de todo. Me cogió uno de mis pechos con una mano y con el dedo pulgar e índice de la otra empezó a estirarme la aureola y el pezón y a ordeñarme, mi aureola empezó a hincharse y el pezón se me empezó a poner mas gordo y rosado a cada ordeñada. Después paso al otro pecho bajo la atenta mirada de mi madre. Al cabo de media hora de ordeño yo tenía las aureolas hinchadas, los pezones muy gordos y sonrosados y una extraña sensación de inquietud y humedad en la vagina. El Sr. Fulgencio sugirió a mi madre que era necesario comprobar como era mi desarrollo en general y empezó a preguntarle si había tenido el periodo, si tenía las nalgas y las caderas demasiado anchas para mi edad y cosas por el estilo… Para ese momento yo estaba un poco avergonzada ya que notaba mis bragas mojadas y temía que tuviera que quitármelas o que me tocase el Sr. Cura entre las piernas. Mi madre me mando levantar las nalgas reclinándome hacia atrás y apoyando mis codos en la mesa, yo muy sonrojada supe que cualquier cosa que hiciese era inútil y me abandone al Sr. Fulgencio. Las manos del cura fueron subiendo hasta llegara mis muslos por debajo de la falda de cuadros que llegaba unos cuatro dedos por encima de mis rodillas, siguió hasta mis ingles y comenzó a magrearme los muslos y las caderas mientras me decía: “Tu tranquilita que no te voy a hacer ningún daño…” me paso la mano por el pubis y creo yo que notando ya la humedad de mis bragas me las aparto y suavemente me rozo con los nudillos la entrada de la vagina. De pronto el Sr. Fulgencio me froto la vagina y tras sentir toda la humedad de las bragas y diciendo: “hay, hay, hay…” me bajo las bragas y se las dio a la ignorante de mi madre que diciendo: “hija mía, tanto calor tienes que están empapadas …” se quedo con ellas en la mano. Empezó a meterme su dedo por entre los labios hasta llegar a la parte superior de mi vulva donde note como sus caricias me producían una sensación que nunca antes había sentido y que mezcla de vergüenza y gusto me hacían jadear. El cabrón del cura me cogió el clítoris entre sus dedos pulgar e índice mientras con la otra mano me cogía uno de mis pezones y comenzó a ordeñarme el pezón y a frotarme el clítoris. Cerré los ojos y no se cuanto tiempo pasó hasta que de repente tuve el primer y mas bestial orgasmo de mi vida. El Sr. Fulgencio me dio una palmaditas en la vulva y tras decirle a mi madre: “Seña Angela esto esta bien de momento, habrá que seguir controlándolo para que no se nos vaya de las manos pero puede estar tranquila…” y se fue acompañado hasta la puerta por mi madre dejándome sentada sobre la mesa con los pezones y las aureolas hinchados, sin bragas, con toda la vulva mojada y casi sin sentido.

El Sr. Cura volvería mas veces, sus tocamientos seguirian y esa sería mi primera experiencia con estas tetazas que tanto placer y a veces dolor me producirían pero esas son otras historias.

Final de verano entre tristeza y grandes tetas

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Este verano hemos alquilado una casa cerca de la playa, nunca hemos sido muy dados a hacer relaciones con los vecinos, pero ocurrió que  este año coincidimos con un par de parejas muy interesantes en los bungalows cercanos, con los que hicimos cierta amistad, íbamos juntos a la playa, salimos algunas noches y compartimos algunas cenas en cada casa durante todo el mes.

Eran algo macarras y mal hablados, pero gente muy divertida. A Vanesa le daban un poco de morbo y miedo a la vez por lo bestias que eran.

Llegado el final de las vacaciones  quedamos en casa de uno de ellos para tomar un café y despedirnos, mi mayor sorpresa fue que ellos nos compraron un regalo de despedida y nosotros, tan formales y cuidadosos que somos con esas cosas no les llevamos nada.

-           Toma muchacho,  “pa” que no nos olivéis. Dijo una de ellas mientras nos daba el regalo.

-          Muchas gracias. Dijo Vanesa.

-          Pero nosotros no hemos no os hemos traído nada.

-          No te preocupes que na mas ver a tu parienta en bikini es un regalo.

-          Pero que bruto eres, hijo.

-          Macho, es que tiene unas… Gesticulo con los brazos delante de su pecho.

-          No les hagas caso, guapa. Es que son “mu” brutos. Tienes unas tetas “mu” bien puestas. “S’han pasao to’l verano hablando d’ellas”

-          Muchas gracias respondió Vanesa.

-          Nosotros tampoco queremos que no nos olvidéis. ¿Por qué no se las enseñas?

Vanesa se quedo impresionada ante mi comentario. Pero respondió dirigiéndose a todos.

-          ¿Queréis verlas?

-          Conjonudo.

-          De puta madre

-          Vaya con lo que has dicho. No te van a decir que no.

Vanesa se puso de pie y se quito la camiseta y el sosten.

-          Por dios. Qué barbaridad

-          ¿Qué talla gastas guapa?

-          Una 120.

-          Ole, ole y ole. Eso sí que son ubres y no las de las vacas.

-          Ya decía yo cuando te veía en la playa. Esa chica tiene unos buenos melones.

-          Anda que no te lo pasaras bien con esas tetazas, pillín. Me dijo una de las mujeres refiriéndose a mí.

-          Se hace lo que se puede.

-          “Estas mu delgá para tener esas tetas. Te tener esas tetas. Tien que pesarte muncho”

-          Si pesan sí.

-          Ya que’stas deja que te veamos desnuda entera.

Vanesa se quito la parte de abajo y exhibió su cuerpo desnudo delante de todos que con ojos voraces se la comían.

-           “se pué tocar, ¿verda?”.

Una de las mujeres se acerco y le agarro los pechos.

-          “Si las tié duras la mu puta. Perdona hija, pero es que unas tanto y otras tan poco.”

Me encantaba como los tíos le miraban las tetas a Vanesa. Vaya caras. Uno de ellos me dijo en voz paja – ¿Puedo?. Prueba, si no te dice nada.

El tio se levanto y su colega al ver la intención le siguió, se acercaron a Vanesa y comenzaron a sobarle los pechos. A Vanesa le pillo de improviso, pero no puso pegas. Les encantaba, estaban disfrutando.  Primero con algo de timidez y luego jugueteando con ellos como don dos pelotas.

-          ¿Os gusta?

-          Tienes unas tetas muy grandes, me encantan las tetas grandes.

-          Habérmelo dicho y hubiera hecho topless en la playa.

-          No quería molestarte.

-          Pues me quede sin hacerlo por no molestaros a vosotros.

Tras magrearle las tetas también le metieron mano al culo, manoseándolo de arriba abajo. Estaban emocionados con tanta carne a su disposición y a ella le gustaba que ambos estuvieran tocándola. Los hombres se dieron cuenta al notarle un  silencioso suspiro y un escalofrió, así que sin ninguna vergüenza, uno de ellos arremetió a su entrepierna y el otro comenzó a chuparle el pezón. Ella abrió las piernas, cerró los ojos y se dejo hacer.

Con la situación del momento, tenía la polla morcillona. Me apetecía que me la tocaran y me hicieran una paja y también ver cómo le meten mano a Vanesa

Las mujeres al principio no se atrevieron pero al ver a sus parejas tocándole las tetas a Vanesa se acercaron a mi y entre risas empezaron a tocármela,

Fue una situación divertida. La verdad me apetecía que me masturbaran, viendo como sobaban a mi mujer y lo dije claramente. Me senté invitándolas a que acudieran. Las chicas rieron, y se turnaron en masturbarme mientras contemplaba a Vanesa siendo sobada por todas partes de pie frente a mí. Me volvía loco como le tocaban sus enormes melones, dándole golpes, apretándolos,  mientras comentaban lo grandes que eran, lo que les había impresionado verlos estos días de playa  en el bikini. Se volvían hacia mí y me decían la suerte que tenia de tener para mi unas tetas como esas todos los días.

Yo continúe con la broma y pedí que me la chuparan , pero las mujeres  entre carcajadas me dijeron que no. Hubiera sido el culmen. Qué pena, aunque no se les daba mal masturbarme y las anime a que lo hicieran mas rápido, me corrí  a lo bestia, dejando un rastro de leche por  todas partes, manchando a ellas, que acabaron recriminándome que era un guarro.

Todos estaban muy cachondos, mientras yo me vestía y acababa de limpiarme los chicos masturbaban a Vanesa que estaba apoyada de en la pared dando la espalda al grupo y con uno de ellos masturbándola por detrás.  Vanesa empezó a jadear, varias manos tanto de hombres como de mujeres se turnaron en darle placer. Sabía que todos estaban mirándola. Se había puesto de espaldas para no ver a nadie. Cerró los ojos. A fin de cuentas

Había mucha expectación. Ella, desde atrás, estaba muy atractiva con la espalda ligeramente arqueada y el culo el pompa. Los pechos grandes, le colgaban como ánforas llenas de vino, alguna mano libre volvía sobre ellos, los apretaba, jugueteaba, los sopesaba y movía.

Definitivamente, dijo Marga, nos vamos a acordar de estos.

Un largo suspiro, hizo notar a todos que Vanesa se había corrido. Se volvió algo confusa y sus enormes melones quedaron frente al grupo. Los chicos reían con la satisfacción de haberles dado gusto, pero sumamente excitados, bajo sus pantalones se notaba un bulto prominente.

-          Vaya tetas. Dijo uno de ellos al verlas de nuevo frente a él.

Y ambos volvieron a sobarlas.

Cada uno agarro a su pareja, los anfitriones ni siquiera se despidieron y se metieron en su habitación, la otra pareja salió corriendo camino de su casa y nosotros, nos vestimos y nos fuimos.

Me encanto lo que había pasado, estar desnudo y que me masturbaran me gusto mucho. Ver como se volvían locos los tíos con las tetas de mi mujer me gusto más aun.

Al día siguiente estábamos recogiendo el equipaje para dejar la casa, cuando se presento Pedro para despedirse de nosotros y recordar lo divertido que había sido la experiencia del día anterior. Mientras hablábamos, Juan se acerco con otro chico, un italiano que nos presento una semanas antes, la conversación fue un tanto rara y poco a poco entraron a la casa, sin que yo los hubiera invitado. Uno de ellos con un grito llamo a Vanesa. Que al oírlos se puso una camiseta y un pareo sobre su bikini.

-          Pedro se volvió hacia el italiano al ver a Vanesa.

-          Esta es.

-          Ya me acuerdo. Esta buena. Respondió.

Ese comentario me sorprendió, sin duda le habían contado lo de ayer. De pronto note como Juan me agarraba las manos y me las ataba con una cinta, casi ni me dio tiempo a defenderme. Vanesa se temió lo peor, intento salir, pero Pedro le corto el paso. Entre el italiano que era un hombre muy grande y curtido en gimnasio y Juan me ataron a una silla.

-          Y dices que os enseño las tetas. Eso es que es una puta.

-          Enséñaselas a nuestro amigo

Vanesa grito pidiendo ayuda. Pero le taparon la boca y le obligaron a callarse  con amenazas de pegarme.

-          No vamos a hacerte nada. Solo quiero verte las tetas.

-          Vale, me quito la ropa.

-          Y tocártelas. Si no te importa, claro.

Vanesa se saco la camiseta y el bikini dejando colgando libremente sus enormes pechos. el italiano muy emocionado dijo: Joder, que tetas tan grandes; y se puso a tocárselas como si nunca hubiera tocado unas. Pellizcándolas con la mano abierta, golpeándolas y zarandeándolas.

-          Están de puta madre. ¿No queríais haceros una cubana en ellas? Pues ahí las tenéis.

Hizo que Vanesa se arrodillara y Pedro y Juan acudieron a meter la verga entre las tetazas  de mi mujer y se empezaron a mover notando el agradable tacto y gimiendo en cada golpe de cadera.

El italiano se puso a mi lado y se bajo la cremallera en mi cara, de pronto vi su polla sudorosa intentando entrar en mi boca. Yo nunca había si quiera pensado como se chuparía una polla. Me agarro del pelo y me obligo a lamérsela con amenazas sobre lo que le pasaría a mi mujer.

Así que tuve mi primera experiencia como chupapollas, le olía fatal,  tenía una polla grande y me agarraba la cabeza y me la metía hasta el fondo. Era algo repugnante.

Pedro acababa de correrse y Juan limpiaba entre las tetas y obligaba a que ella se la chupara, vaya panorama, los dos estábamos chupando pollas. Juan no tardo en ponerla entre las tetas y le dijo agachara la cabeza y se la metiera en la boca mientras hacia la cubana. Como no pudo la tumbo en el sofá le junto las tetas con la manos y la forzó a que se la chupara mientras lo masturbaba con sus pechos. Juan estaba disfrutando.

El italiano también quería disfrutar del cuerpo de mi tetona esposa, la volvio  de espaldas y le agarro los pechos bruscamente, su polla estaba erecta y se dirigía a penetrarla, el muy canalla, busco el sitio más difícil, el ano y forzándola logro meterla entre los gritos de ella. Le estaban haciendo daño, lo veía en su cara. Ella empezó a llorar, se giraba y me miraba amordazado.

El italiano tras varias embestidas se corrió dentro del culo de ella mientras le agarraba fuerte las tetas; le gustaba hacer daño.

-          Os he dejado el coñito limpio para vosotros.

-          Espera que me recupere, que me acabo de correr, le dijo uno de ellos.

Vanesa les dijo, ¿queréis coca?

-          Estaría bien. Así nos animamos

-          Vaya con la golfa parece que le gustan las pollas.

-          La tengo en la cocina.

Vanesa con sus enormes melones al aire, se levanto para ir a la cocina, dejando un rastro de semen y sangre por el pasillo, el italiano la acompaño.

Abrió uno de los armarios y en un despiste del italiano que todavía se tocaba la polla, agarro un gran cuchillo de cocina y se lo clavo en el estomago primero y en el cuello después.

-          ¡Puta! Grito el italiano ensangrentado.

Los otros dos se quedaron inmóviles viendo brotar la sangre. Vanesa temblaba, comenzó a llorar de forma nerviosa,  salió rápido de la habitación, abrió la puerta  y totalmente desnuda bajo deprisa las escaleras, sus pechos botaban a toda velocidad y se los agarro para ir mas rápido.  Salió fuera y corrió hasta el final de la calle, sus ubres no paraban de bambolear de un lado a otro, los  transeúntes estupefactos disfrutaban del espectáculo, sin creer lo que veían. Al pasar cerca de un grupo de chicos, uno dijo:

-          Vaya par de tetas.

Natalia, la princesa nudista.

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OS VOY A CONTAR UN CUENTO. UNO QUE ME NARRÓ MI AMIGA NATALIA, HOY DESAPARECIDA DE LA RED,  Y QUE HE DECIDIDO RELATAR COMO ELLA ME LO CONTO.

Y DICE QUE LE SUCEDIÓ ALGO ASI:


Erase una vez en un lejano país, una pareja (nuestros príncipes del cuento),casados  por la iglesia. Ella, Natalia, una joven que apenas superaba la treintena de estatura media culito redondo y un sujetador 38HH que albergaba unas tetas espectaculares de talla 120.  Su maridito, poco mayor que ella de cuerpo atlético y muy deportista, como corresponde a un noble de la epoca.

Ambos eran muy amantes del exhibicionismo, les encantaba las playas nudistas y sobre todo hacer toples en las no nudistas, donde las “boobies” de nuestra protagonista no pasaban desapercibidas. En no pocas ocasiones hacían el amor con la ventana abierta o en algún sitio donde pudieran ser observados, en las zonas de aparcamientos donde abundan los voyeur, ya eran conocidos y los espectadores se frotaban las manos y otras partes del cuerpo cuando veían su coche aparcado.

Una de sus fantasías ,era estar desnudos delante de gente y que los tocaran, pero sin llegar a tener sexo. Su idea era preparar un cena en casa de alguien, donde se juntaran otras seis u ocho personas, las cuales solo sus ganchos supieran del destape completo, y  el resto se encontrara con la sorpresa.

Así que buscaron en internet contactos con otras parejas, siempre de fuera de su ciudad con el objetivo de encontrar aquella que encajara en su demanda. Tras entrevistarse con varias y descartar otras, se decidieron por un matrimonio de su misma edad que residía en la capital.

Tras llegar a un acuerdo con ellos, decidieron ir a visitarlos para preparar el acontecimiento, diseñar la velada e integrarse en el grupo de sus amigos, conocerlos, ganarse su confianza y seleccionar a los elegidos para el evento. Pretendían  de esa forma que en la futura cena el striptease solo pareciera un atrevimiento de unos conocidos.

Establecieron un guion y unas normas a respetar, ninguno de los invitados debía saber nada, era una de las condiciones que rogaron cumplieran. Estuvieron  ensayando en casa de los anfitriones, como lo harían: primero se desnudarían con alguna excusa, (una conversación llevada al extremo) cenarían y después durante el café, según evolucionara la reunión podrían dejarse meter mano, pero sin pasarse. Los anfitriones estaban entusiasmados con la idea e insistieron mucho en que era importante tener vía libre para  poder tocar.

Así que llegado el día, Natalia y Jose se fueron de su ciudad a la capital el sábado por la mañana y se acomodaron en un hotel. Jose la llevo, como un caballero que es,  a comer a un sitio muy bonito de comida japonesa. Luego fueron a un bar donde preparan unos gin tonics magníficos y después a “dormir” la siesta al hotel, con lo que conlleva eso, ya sabéis.

Antes de llegar a la cena, estaban nerviosos, un cosquilleo le recorría el estomago. La incertidumbre le comía las entrañas. Al final iba a ser dos parejas, los anfitriones y ellos, un numero perfecto. Cuando llegaron una de las parejas  estaña allí, la otra apareció pocos minutos después.

Los anfitriones no pudieron callárselo,  y lo contaron a una de las parejas, solo una no sabía lo que iba a pasar, pero esta información la desconocían nuestros atrevidos protagonista que pensaban que iban a dar la gran sorpresa.

La cordialidad reinaba durante la recepción y el aperitivo, todos compartían amigablemente hasta que surgió el tema del nudismo. La idea inicial era desnudarse  durante la cena, pero Jose intervino, la conversación se calentó, y vio el momento de quitarse la ropa. De forma rápida dejo su pistola al aire, la verdad una buena verga, como corresponde a un príncipe de cuento.

Jose se dirigió a Natalia y la animo a quitarse la ropa y demostrar que el nudismo era algo natural. Natalia,

estaba nerviosa, sintió algo de vergüenza, pero vio que era el momento clave para desvestirse de la manera más elegante posible; la cremallera se atasco, pero se despojo rápido del vestido y descubrió su ropa interior. En ese momento noto clavadas las miradas en ella, se sintió erótica, pero también  cortada delante de tanto espectador, tenía que desnudarse, ya no había marcha atrás, su fantasía se iba a cumplir.

Se emociono al desprenderse del sostén, y ver las caras de los asistentes cuando sus enormes pechos quedaron descubiertos, sabía que los iba a impresionar, era evidente que sus tetas eran enormes y ninguna de las presentes llegaba siquiera a la mitad de ese volumen. Todos , muy asombrados, empezaron a murmurar  y a exclamar ¡dios mío!, ¡qué barbaridad!, ¡Vaya tela! ¡Qué tetas! Se sintió triunfadora al ver sus caras y escuchar sus comentarios. Se dio la vuelta, quería que se fijaran en su culo, se quito las bragas y las dejo sobre una silla.

Jose tomo la palabra e hizo una disertación sobre el nudismo e invito a los asistentes a  desnudarse, pero todos rieron y ninguno acepto. Luego les pregunto si no les importaba que continuaran desnudos durante la cena y el anfitrión fue el primero en decir que en absoluto les molestaba, todo lo contrario.

Se sentaron a cenar, a Jose le quedaban las pelotas por debajo de la mesa y su cuerpo atlético por encima, pero, como no, a Natalia le quedaban las tetazas a la vista de todos y era inevitable, en especial por los machos, dejar de mirarlas. Ninguno de ellos estaba acostumbrado a ver unos pechos tan firmes y grandes mientras estaba cenando, para todos era cumplir una fantasía.  (nota del autor: tendrían que estar cardiacos y locos por morder esas tetazas)

Pero aun así, todo fue normal, en plan de cachondeo, buen rollo, algún comentario, graciosillo. Una de las mujeres sentada junto a Natalia le pregunto si no le daba vergüenza y ella respondió que era la filosofía del nudismo y que, si se notaban incómodos se vestían. Un ¡¡¡¡NOOOO!!!! Se escucho de la boca e varios.  Todos disfrutaban del juego, unos de ser mirones y otros de dejarse mirar.

Al acabar la cena todos ayudaron a recoger la mesa, el dueño de  la casa se levanto cuando  Natalia llevaba unos platos y por el pasillo hasta la cocina, sin nadie que los viera,  se atrevió a sobarle el culo,  un cosquilleo corrió por su cuerpo; le gusto que la tocara de esa forma ,sin pedir permiso, de forma un tanto furtiva,

Al llegar a la cocina estaba la anfitriona ordenando los platos, fue entonces cuando esta, un tanto nerviosa, le recordó que según el plan tenían que dejarse tocar durante el café. Que no se echaran atrás. Y que le indicarían el momento exacto. Natalia se violento por la insistencia en el comentario y le aseguro que podrían tocarla pero sin pasarse.

Tras la exigencia de la anfitriona,  se sentaron en el salón con el resto de los invitados y estuvieron hablando, como no, de los grandes pechos de ella, si pesaban, si eran naturales, y bla, bla, bla,… Esto hizo fijar la vista todavía más en el cuerpo de nuestra princesa que sentada en el sofá, con sus tetas erguidas, duras, de amplio pezón sonrosado, era la autentica protagonista; como ella siempre fantaseo.

El palique se torno generalistas, llegando a ser un tanto frikies: películas, series, algo de  política,  juegos de roll, algo que no pegaba con nuestros príncipes que cada vez se quedaban un poco de lado; algo lógico, pues el resto eran amigos de mucho tiempo y tenían sus temas de tertulia muy marcados.

Por un momento Natalia y Jose se sintieron ignorados, apartados, desplazados del entorno, como si no estuvieran, los habían excluido. Se sintieron monigotes desnudos a la vista del mundo. Pero, era solo una forma de alejar lo incomodo que resultaba verlos en pelotas dentro de este tipo de reunión. Era solo un escudo defensivo del grupo. Evidentemente, era inevitable que las miradas disimuladas de hombres y mujeres observaran clandestinamente los atractivos torsos desnudos de sus invitados.

De pronto uno de ellos comento la posibilidad de llamar a Alberto, para que nos se incorporara a la reunión y disfrutara del espectáculo. Todos empezaron a reírse, pues Alberto era un chico tímido y obseso de los videojuegos, internet y los juegos de roll. Nuestros protagonistas, en ese momento se sintieron un tanto fuera de juego, sin saber a qué venía tanta risa. A Natalia no le hizo mucha gracia, pero Jose consintió que lo telefonearan.

Lo llamaron evitando contarle cual era la situación, para así sorprenderle. Pero Alberto, ante la pereza de desplazarse al encuentro de sus amigos, no acepto la invitación y tuvieron que usar cierta artimaña para convencerlo.

Esto causo cierta excitación en los amigos, se formaron como grupos de conversación. Los hombres cada vez miraban más desesperados a la princesa nudista, sus grandes melones y su culito respingón eran magníficos y sus pensamientos llegaban hasta imaginarla enculada moviendo sus grandes tetas. Ella se daba cuenta de cómo la miraban, eso le hacia crecerse, irguió su busto y empino su culo para hacerlos mas evidentes.

Por otra parte a Jose le hacían menos caso, y para los chicos era un tanto incomodo ver una polla grande, colgando de un torso compacto y fuerte. Algo que las mujeres no dejaban pasar y cada vez más abiertamente, le miraban la entrepierna.

Y fue a una de ellas la cual su marido pillo infraganti mirando el paquete, la que dijo de jugar al  Karaoke; el anfitrión conecto el ordenador a la tele y empezaron a cantar canciones.

El espectáculo era ridículo, una vez cantaron varios, intentaron convencer a Jose  y Natalia para actuar.  Jose se lanzo y se exhibió como quiso, algo que a los hombres no les hizo mucha gracia,  pero las chicas estaban muertas de risa, viendo lo morcillona que la tenia y los movimientos y balanceos de un lado a otro.

Cuando acabo intentaron que la princesa también lo hiciera, pero se negó en rotundo, amenazando con vestirse si querían que cantara. Ante la negativa de la chica, le dijeron que tenía que compensarlo con recibir a su amigo Alberto. Ella acepto complaciente. Iba a ser divertido.

Poco después, llamaron al timbre, llego Alberto y Natalia acudió a abrir, mientras los demás esperaban escondidos cerca. Cuando el chico empujo la puerta se quedo alucinado al ver a una mujer de grandes pechos delante de él, sonriéndole e invitándole a pasar, miro el timbre por si se había equivocado. Todos empezaron a reírse.

Entre carcajadas y colegueos le explicaron lo que había sucedido, pero aun así, el pajero no salía de su asombro y más aun cuando vio a Jose en pelotas con el rabazo colgando. Pensó que era una broma.

Los anfitriones vieron que era el momento de cambiar de tercio y empezar con los tocamientos, el tener allí a Alberto, iba a dar un toque especial a la velada, con lo “salido” que estaba y con una mujer tan contundente como Natalia desnuda delante de él, iba a dar mucho juego.

De nuevo se habían formado varios grupos, en uno de ellos Jose hablaba con una de las chicas, la anfitriona se acerco y en tono de bromo propuso tocar y lanzo la mano al culo del príncipe nudista, este lo recibió con gusto e invito al resto a hacerlo pero con respeto.

Se abrió la veda. Natalia, en ese momento, estaba de pie, sola, junto a la mesa. El anfitrión esperaba ansioso el momento y  se acerco rápido a ella, y fue el primero en palpar las tetas, con nerviosismo e impaciencia, luego bajo para tocar el culo y luego volvió a agarrarle las tetas más detenidamente. Miraba a los demás y les decía que estaban muy bien. Entonces se acerco el otro que sabía que la situación iba a llegar.

Un bandada de manos asolaban a la princesa. Ambos la magrearon de arriba abajo, primero despacio y según tomaban confianza, jugaban mas con los melones, los movían, zarandeaban a ambos lados, le frotaban los pezones, se los retorcían y bajaban al culo y los muslos para pellizcarlos

Los dos se reían y miraban a sus parejas y decían que eran unas tetas enormes que no cabían en sus manos, y frases parecidas referentes a los enormes cantaros que colgaban erectos ante ellos. Estaban algo incómodos pues todos miraban lo que hacían pero no por ello dejaron de sobarla de arriba a abajo. Ella permanecía quieta, sonriente, intentaba continuar con la conversación y hablaba como si no la estuvieran manoseando por todas partes. Después del ataque inicial, una vez  saciado su incontenible deseo,  aflojaron los ataques sobre la turgente piel de la princesa desnuda y continuaron charlando con ella sin dejar de atacar las pechugas con mas espaciadas caricias.

El tercero se acerco con su mujer, que venía de meterle mano a Jose, era la pareja mas simpática y parecía mas afín, tuvieron una conversación normal, divertida de varios temas, estaba hablando de moda y de pronto el chico, un poco gordito, pero muy alegre,  le tocaba las tetas, luego dejaba de hacerlo y seguían con otro tema, después de pronto lanzaba la mano y las volvía a tocar, estaba un rato sobándolas  mientras Natalia  hablaba dirigiéndome a él, y al mismo tiempo que le hablaba las palpaba,  luego paraba, así lo hizo varias veces. Pero no sobaba por encima, despacio, con suavidad, en absoluto; las apretaba y las mantenía,  como comprobado el peso. Le dio un buen repaso a las ubres.

Su mujer también  las toco pero de distinta forma. Miraba a Natalia y lanzaba una timida sonrisa, avergonzada por lo extraña que le resultaba la situación.  Luego el hombre se canso de las tetas y puso su mirada en el trasero, hizo el gesto de echarle la mano pero, en el último momento no se atrevió, una mirada de su pareja le hizo desistir. La princesa quedo deseando esa manaza en su culo.

Mientras eso ocurría, la anfitriona toqueteaba el pene de Jose, jugueteando y bromeando con las amigas, ella fue la única que se atrevió a manosearlo, pero eso si el culete del macho fue objeto de las caricias femeninas durante toda la velada.

Pero como en todos los cuentos siempre hay un malo, y en este era un frikie de la informática y a los juegos de roll. Alberto,  era muy infantil, con melenita y barba de varios días, se le salían los ojos mirando a Natalia, pero no se atrevía a tocarla, se sentía  cortado, le causaba un gran respeto abordar a la chica, como si traspasara las fronteras de lo prohibido.

La anfitriona animada por los otros amigos lo acompaño donde estaba Natalia, que descansaba de los manoseos, sola en el sofá bebiendo de su copa.  Se la presento formalmente. El tímido hombre se sentó a su lado. Balbuceando, sin pronunciar bien, le pregunto si podía tocarle las tetas. Ella asintió con la cabeza. Entonces, despertó la fiera que había en el.

Agarro el voluminoso busto, impaciente, entusiasmado, sin saber cómo abordar tanta carne junta, de manera desordenada  le propino un autentico magreo, como nunca había recibido uno la princesa,  más agresivo y desesperado que los otros. Al tiempo repetía baboseando, ¡que tetas!, ¡que tetas!, no había tocado unas así en su vida.

El resto del personal miraba al infeliz disfrutando de su manjar, todos murmuraban y escondían las risitas. Uno de ellos dijo en voz alta ¡CHUPALAS!, pero Natalia le dijo  que no. El macho enloquecido y apoyado por el público, no hizo caso y le lamio los pezones, en ese momento las tímidas risas se convirtieron en carcajadas con el chico agarrado a las mamas como un lechón.

La tetona, viéndose desbordada se dejo hacer unos instantes y se levanto con el fin de evitar que mas babas recorrieran sus seno. Amablemente,  le pregunto si  le gustaba su culo. El chico no se había fijado en el, pues solo tenía ojos para las grandísimas boobies, pero al verla  de espaldas mostrándole el trasero, se le ilumino la cara.

Se lanzo a tocarlo mientras su polla se ponía tiesa e imaginaba lo maravilloso que sería follarla por detrás y despertando de su sueño, recordó que tenía dos manos y volvió a restregarlas por las tetazas. Estuvo metiéndole mano por todas partes hasta que se lo quito de encima con algo de ayuda del anfitrión. Fueron los peores momentos para nuestra princesa se sintió sucia, asqueada, porque un tipo así la manoseara de esa forma, con esa falta de delicadeza, como a una muñeca de plástico.

Tras esto, la situación se relajo, se paso a unos momentos de “stand by” y las parejas se preparaban para irse.  Tan solo el anfitrión volvió a palparla durante una conversación, acariciando suavemente por encima de los pezones.

Cuando Natalia fue al aseo (las princesas nudistas también mean) se cruzo con el chico mas gordito el cual le soltó una disertación sobre lo guapa que era, el cuerpazo que tenia, que eran  gente muy liberal, le dio gracias por lo que habían hecho y añadió que le había encantado  tocarla. La princesa se intento escabullir de tan vacio sermón, pero el hombre tenía otra intención y aprovecho para meterle mano otra vez, muy rápido, con prisa, evitando que alguien lo viera. Eso fue lo último. Cuando volvió al salón, la gente recogía sus chaquetas para irse.

Los amigos repartían besos de despedida, mientras cuchicheaban y sonreían entre ellos. Al irse no desaprovecharon la oportunidad y el gordito volvió a tocar una teta,  el otro la abrazo para notar los enormes botijos chafados en su pecho y bajo hasta el culo para pellizcarlo con la mano abierta. Aunque este último se llevo una buena bronca de su mujer cuando subían al ascensor. De Alberto, Natalia  se despidió a lo lejos para evitar que la tocara de nuevo.

Cuando todos se fueron a nuestros protagonistas quedaron solos con los anfitriones. Ambos respiraron, sintieron un alivio, como los actores que acaba la representación. Buscaron su ropa para  vestirse y el anfitrión que era un caradura  le dijo que tenía que tocarla por última vez como despedida.

En ese momento no le apeteció, pero, llegados a este punto no podía negarse. Abrió los brazos y le sonrío asqueada.  -Toda tuya, le dijo. Su mujer que estaba delante se rio, y él la volvió a palpar  entera apretándome contra su cuerpo. A Jose también le sentó mal esto último y corto elegantemente la invasión del cuerpo de su mujer.

Se vistieron aunque los anfitriones querían alargar la velada, querían saber lo que les había parecido, si no lo habían pasado bien, y cuando volverían a hacerlo. Pero a esas alturas de la noche, Natalia y Jose  solo pensaban en irse al hotel, pensar en lo que había pasado y ponerse a follar. Así que acabaron con la conversación y se marcharon.

Nuestros protagonistas, una vez cumplidas sus fantasías, echaron el polvo de su vida en una noche inolvidable. Y fueron felices y comieron perdices.

 Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

 

PORQUE LOS CUENTOS, CUENTOS SON.

LAS TETAZAS DE MI CUÑADA por Tony_23

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Mi cuñada Trini

Trini es la hermana de mi esposa. Ni guapa ni fea, no alta ni baja, eso sí, es bien gordita. No tiene ninguna característica que la haga especial, excepto sus dos tetazas. Por comentarios de mi esposa sé que usará una talla 125 de sujetador, lo que le da un morbo especial, y siempre he deseado poderlas tocar a pesar de saber que no me caben en la mano.

Un día pensé que no podía dejar pasar la oportunidad de poderselas tocar y a saber que más, así que tracé un plan. Un día pasé a visitarla porque su marido tenía un problema en el ordenador, así que aprovechando que no es muy espabilado en esa materia, me ofrecí a vérselo, claro está, aprovechando una mañana que sabía que andaba sola en casa.

Tras llamar al timbre, salió a abrirme la puerta vestida con una bata de casa, y daba la sensación de que no llevaba nada debajo. Ella apenas podía cerrar la bata con las manos sobre su escote y yo no podía parar de mirarla. Terminada la faena, la del ordenador, me ofreció un café al que acepté con tal de verla otro ratito, y sabiendo yo que era una asidua de los bingos madrileños, y después de charlar un rato de cosas intrascendentes, empecé una conversación sobre los mismos.

Yo: Ganar a alguien al bingo, es fácil, hay un 50% de posibilidades de hacerlo

Cuñada: que te crees tu eso. Hay que saber jugar y estar muy atento

Yo: No creo, además, con lo que te crees tu que sabes, seguro que es fácil ganarte

Cuñada: Ni loco te crees eso. ¿Sería más bien al revés, no ves que estoy muy acostumbrada a ellos?

Yo: Yo me apuesto contigo lo que tu quieras a que te gano cuando lo desee. Eso es muy fácil como te digo.

Cuñada: ¿Sí?, ¿que te apuestas a que no?

Bendita palabra, había conseguido la promesa de jugarme al menos unas partidas de bingo casero con mi cuñada a cambio de algo que aún no se había concretado. Supongo que sería dinero. Y ahí viene la segunda parte de mi plan. Su pequeña ludopatía no le permitía el lujo de apostarse conmigo  dinero. Así que continué:

Yo: ¿Y de que apuestas hablamos? (se hizo el silencio)

Cuñada: (Rie) Pues el dinero sabes que está jodido.

Yo: Bueno, no hay problema. Si pierdo yo pago en dinero, si pierdes tú pagas en lo que sea, ya lo acordaremos.

Cuñada: No me parece mala idea, a ver cuando lo hacemos y te das cuenta de que está equivocado y hay que saber del tema.

Yo: Mañana por la mañana estoy aquí y ya hablaremos como pagas tu y cuanto te pago yo.

Menos mal que no se tomó la apuesta de malos modos, porque ella sabe de sobra que me gusta mirarle las tetas tanto cuando viene a casa como cuando ella viene a la mia. Sólo quedaba volver al día siguiente con la excusa de tener que comprar un pequeño repuesto para el ordenador del tonto de su marido.

Llegado el día nos sentamos en la mesa de la cocina. Ella llevaba puesta una camiseta negra que le marcaban las enormes tetazas que tenía, hasta lograba adivinar facilmente los pezones algo caídos de la gordita. Una pasada. Solo pedí a Dios que me diera suerte, estaría jugando a ese estúpido juego hasta que la fortuna me llegase y pudiera ponerla en un compromiso.

Yo: Cuñada, a 5 euros la partida que pierda, ¿vale?

Cuñada: De acuerdo, ¿y yo que?

Yo: Tu pagas con prendas, que entre calcetines, zapatillas, y todo eso, te puedes hinchar a sacarme unos eurillos.

Cuñada: ¿Con prendas?, no se, no se (se rie)

Yo: Venga, empecemos.

Despues de casi una hora, había perdido tres partidas, a lo que le debía 15 euros, pero eureka, ella habia pedido cuatro y aún no se había quitado un calcetín. Supongo que imaginaba que había metido la pata pero su afán de bingo la hacía seguir jugando.

Después de hora y media, había perdido 20 euros solamente, pero es entendible que mereció la pena. Ella siete, y si las cuentas no me fallaban ocho eran las prendas que llevaba; dos zapatillas, dos calcetines, pantalón, camiseta y las piezas del interior. Llego la hora de irnos y le recordé:

Yo: ¿Bueno, y tu cuando esperas a pagar?

Cuñada: Pues…

Yo: Hay que cumplir con las apuestas y si no me salen mal las cuentas se quedarías solo con las braguitas, ¿no te parece?

Cuñada: Eso parece (rie con nervios)

Yo: ¿Entonces?. Yo el dinero no lo quiero, yo cumplo lo que prometo. ¿Y tu? ¿cumples lo que prometes?

Cuñada: ¿Yo? Calro, claro. Pero no se como, es que no…

Yo: (Me armé de valor) Mira, hagamos un trato sobre otro… Te perdono la deuda de las prendas, o mejor dicho, te las cambio por otra.

Cuñada: ¿Que? ¿Cual?

El cuerpo me temblaba y si hablo en ese momento, también lo haría la voz. Pero ella era consciente que se jugaba las prendas, no es ingenua, así que seguí adelante.

Yo: Pues… tocarte el pecho un ratito solamente, solamente un ratito y con eso compensamos

Cuñada: Jajajaja, Que susto, pensé cosas peores. Bueno, me lo pensaré.

Yo: (algo enfadado) Te lo pensaras… no. Eso debe ser así, encima de que te hago el favor de no desnudarte entera ahora…

Cuñada: Bueno, vale, pero no ahora, ahora me da corte

Yo: ¿Ahora no? ¿También condiciones? Vale, si no es ahora, yo te diré el momento y… no te podrás negar cuando te lo diga, ¿vale?

Cuñada: Vale, te prometo que no me negaré. Por mis hijos.

Salí más contento que unas pascuas y yo creo que a mi cuñada no le desagradó mucho el trato, su marido apenas la folla, y sabe que tiene buenas tetas para manosear. Ahí quedó todo. El fin de semana me intentaría cobrar la apuesta…

El domingo a mediodía fuimos a su casa, sus padres mi esposa y yo y nuestros hijos. Allí estaba su marido y sus hijos, con los suegros y nosotros, en total diez personas. Durante la comida le miraba las tetas a mi cuñada y ella era consciente de la apuesta que tenía pendiente, así que me tenía presente. Aprovechando que fué a la cocina a traer unos postres, me ofrecí a ayudarla para charlar con ella.

Yo: Hoy es el día

Cuñada: ¿Como? ¿Estás loco? No puede ser

Yo: ¿Me estás poniendo excusas otra vez?

Cuñada: Pues…

Yo: Cuando yo te diga te vas para el lavadero y me esperas allí, ¿lo has entendido?

Cuñada: Ya veremos

Se marchó con los postres y yo también la seguí y tras los cafés, en la sobremesa, sonó la campana de la oportunidad. Mi esposa marchó al jardín con los niños de ambos, su hijo mayor se encerró en su habitación, su marido se fue a probar su ordenador recién arregladito y sus padres, ambos quedaron dando una cabezadita en el sofá delante del televisor.

Yo: Ve al lavadero, todos están en sus cosas. Vé

Cuñada: Es que…

Yo: Que vayas, joder. Que nadie se va a enterar

Pareció que lo único importante es que nadie nos viera irnos solos. Verle y tocarles las tetas era lo de menos.

Cuando entré al lavadero ella estaba nerviosa. Sácate las tetas le dije:

Sus tetazas revosaban sobre mis manos, sus pezones estaban duros como piedras y yo no paraba de manosearlas. Estaba nervioso y excitado. Rápido, con la lujuria desvocada, subí la blusa y empecé a chuparle las tetas como poseído. Ella estaba paralizada como esperando nuevas instrucciones. Así que le dije:

Yo: Sacame la polla de los pantalones (sin soltarle las tetazas)

Cuñada: Sí

Yo: Meneamela zorrona. Meneame la polla. Pónmela hermosa

Cuñada: Que grande

Yo: Date prisa, baja y comemela golfa. Está loca por tí

Empezó a chuparme la polla con rapidez, como consciente de que aquello duraría pocos minutos. Participaba en un polvo loco y yo era el protagonista

Yo: Date la vuelta, que te voy a bajar el pantalón

Cuñada: ¿Como? No

Yo: Que te des la vuelta joder

Cuñada: No me hagas daño

Con esa frase mi cuñada ya entendía que follarle el culo era irremediable y aunque excitada, haría todo lo que fuera para complacerme y terminar pronto la función. Le bajé las bragas por detrás hasta medio muslo, no se oía a nadie por fuera, así que busqué su esfinter y el metí media polla de un golpe sin ninguna dificultad.

Cuñada: Ay dios. Me duele

Yo: Ah, ¿Te duele?, ¿pero te gusta?

Cuñada: Sí, me gusta mucho

Mientras le hacía el metesaca, no paraba de amasar esas tremendas tetazas, así que consciente de que tanta con tanta excitación yo no duraría mucho, le metí mas polla y la follé duro por el culo. Mi polla entraba y salia con tremenda facilidad, digna de una mujer excitada. Apoyé sus enormes pechos contra la lavadora mientras alternaba folladas de culo rápidas con otras despacito. Ella gemía en silencio cada vez más excitada, sabía que la tenía apuntito y sin comentarle nada le metí el capullo por su gran coño peludo.

Cuñada: Ay, ay, me encanta

Yo: Toma polla por el coño y por el culo, ¿no te gusta el bingo? toma polla

Cuñada: Dame así, así, ay ay

Me estaba pidiendo más caña, así que se la dí. Aumenté el ritmo de las embestidas en su coño, la sacaba y se la volvía a estampar de un golpe en su culazo, estaba dilatado, y no paraba de estrujar sus tetas, así que pronto empecé a sentir que me corría. Iba a llenarle el culo de leche a mi cuñada en su propia casa.

Yo: Aahhhhhh. Me corro en tu culazo golfa. Dios que corridón

Cuñada: Ay sí correte, correte. Me aprietas mucho las tetas, ay.

Saqué mi polla de su culo y la folle un poquito en su chochazo, cuando cuanta fue mi sorpresa que empezaron a temblarle las piernas. Se estaba corriendo con pequeños jadeos.

Cuñada: Ay que gusto, ay que gustooo

Con rapidez y al subirle las bragas, se manchaban de leche, que brotaba de su culo. Me había corrido bastante pues era tanto el deseo cumplido que pareció que me meé en su trasero.

Yo: Subete los pantalones nena. Menudo polvazo en el culo te he echao. Volveré a por más otro día… pero ahora quiero que te vayas a ver a tu marido y le des un besito de amor

Cuñada: Ay, como me tiemblan las piernas. Espera que me arregle un poco y voy. Estoy nerviosa.

Al rato, después de respiraciones menos agitadas, vi como mi cuñada entraba a la habitación y le daba un besito de amor a su maridito con esos labios que hace cinco minutos habían chupado mi polla. MI cuñado le respondió con una palmadita en el culo, el culo que también había sido mio gracias a una tonta apuesta. Apuesta que gané.

Autor Tony_23

Carta desde Tarifa

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Estimado Carlos,
Por fin me decido a agarrar la pluma y dedicarte unas líneas, después de mucho tiempo. Creo que estas al tanto de la ruptura de mi relación con Sandra hace un par de meses, el facebook es el mejor medio para enterarse de esas cosas. La verdad que no me ha ido nada mal en cuestión de amores desde que me quite de en medio a esa pesada. Ahora me declaro en situación transitoria y me dedicare al sexo esporádico, naturaleza y disfrutar de los amigos.
Así que el pasado puente, quede con Manu, ya sabes cómo es, enseguida me puso sobre la mesa un plan al que era imposible decir que no. Iríamos a hacer surf a Tarifa, un viaje largo para tan poco tiempo pero valió la pena.

Lo único que me pidió Manu fue parar en Murcia para ver a un antiguo amigo suyo de la universidad; solo íbamos a estar el tiempo de tomar un café; así que accedí sin ningún reparo.

El jueves por la mañana pase a recogerlo por su casa, como de costumbre no estaba preparado, y como no, con un rubia guapísima en su cama, muy típico de él. Así que cargué, a él, a la rubia, el equipaje y las tablas, en mi todoterreno y salimos de Valencia casi a las 12 de la mañana.

La visita en Murcia nos iba a hacer llegar más tarde de lo previsto, pero decidimos parar por el compromiso y las múltiples llamadas de su amigo insistiendo en que fuéramos a verle.

Cuando llegamos nos recibió muy amablemente, se notaba mucha complicidad entre Manu y él. Era una amistad lejana pero fuerte.

Pero lo más impactante fue la mujer del tipo, estaba algo rellenita, pero tenía un par de melones enormes, parecían torpedos, bajo una camiseta donde se distinguía el canalillo. Ya sabes cómo me gustan las tetas grandes y cuando podía, intentando disimular, le echaba un vistazo.

Nos tomamos un café y luego un par de gin gonics. Eran gente muy simpática y había muy buen rollo.
Aprovechando que la mujer se fue por hielo, Manu le dijo descaradamente, a su amigo, “¿Cómo se le han puesto las tetas a Irene?”. Salió con el rollo que después de los dos embarazos le había dado por engordar, no quiero ni pensar lo buena que debía estar hace unos años.

Cuando volvió la tetona, el marido se puso a bromear con ella sobre la cuestión de sus pechos. Como tontería le dijo que las enseñara, ella no dijo nada, pero se levanto y un poco forzándola le quito la camiseta, apareció un sujetador enorme, me entere después que era una 130. El tipo se lo desabrocho y ella se tapo con los brazos.




Le rebosaban por todas partes y acabo enseñándolas. Manu hizo lo mismo, le dijo a la rubia que las enseñara, y ella solita se quito la ropa, estas eran también grandes, pero ni punto de comparación con las de la mujer.Estuvimos un poco confusos sin saber cómo reaccionnar ninguno, contemplando el magnífico espectáculos de enormes botijos al aire. Durante un momento continuo la conversación como si nada, con las dos tías con los pechos al descubierto. Irene se levanto de nuevo para ir a la cocina, fue impresionante verla andar en toples, sus berzas se balanceaban de un lado a otro, cuando volvió, Manu se acerco a ella y se las acaricio con suavidad. Yo, estaba alteradísimo y como ella consentía que la tocaran, me lance también al magreo de las tetazas.
El marido al ver el panorama se sentó junto a la rubia y estuvo metiéndole mano, más que nosotros, y ella le tocaba la polla, ya te he dicho que era una autentica golfa. Cuando vi que le lamia los pezones, también Manu y yo empezamos a chupárselas a su mujer. Vaya sobada de tetas le dimos. Allí, de pie, metiéndole mano, la miraba a la cara y me sonreía, la muy puta. Tenia unas tetas que no cabían en la mano tenía que agarrársela con las dos.Manu me aparto porque quería meter la cabeza en medio de ellas, yo me puse detrás y le magree el trasero. No me había percatado del pedazo de culo, parecía una plaza de toros. Típico culo de gorda, grande y blando. Cuando Manu saco la cabeza de entre las ubres; ella comenzó a reírse a carcajadas, estaba cachonda, seguro; así que la agarre por detrás las tetazas y le arrime el paquete. Mientras se las sostenía con las dos manos le restregaba el bulto por ese pedazo de pandero. Ella lo noto y corto el juego.
Una pena, por un momento pensé que llegaría a convencerla para hacerme una cubana, pero no pudo ser.

Fue, estupendo, vaya ubres de vaca lechera. Me dejo la polla que iba a reventar. Menos mal que poco después del incidente nos fuimos, y en el coche,  la rubia acabo haciéndonos una paja a cada uno.
Pero no acaba aquí la historia, cuando llegamos a Tarifa, tomamos una habitación para los tres, imagínate. Nos montamos cada orgia con la rubia, bestial, la tía se dedicaba a comer, tomar el sol y esperarnos a que volviéramos de hacer surf para follar, fue tal el nivel que me volví dos días antes en autobús para poder recuperarme y poder ir a trabajar mañana.

Si quieres te lo puedes creer, o no, es cosa tuya, la verdad que se si fuera Manu el que me lo contara, no me lo creería, pero cuando me veas te convencerás de lo que paso.
Fue magnífico, pero de la rubia, hoy casi ni me acuerdo. Lo que nunca olvidare serán las tetas de Irene, grandes, jugosas, llenas de vicio,…. No sé como describir tanta carne.

Un fuerte abrazo,

Gabriel

Autor: FCHAIN

De compañeras a amantes

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Hace tiempo  que soy secretaria en un estudio jurídico pero siempre he estado sola solo algunas veces en que aparece mi jefa sino solamente yo estoy a cargo de ella.

Mi jefa tiene un socio que casi nunca  aparece el es un hombre de unos 48 años .

Me había enterado que su antigua secretaria había renunciado y que tenia una nueva una jovencita de unos 22 años que hasta ahora solo igual que la anterior venia algunos días por papeleo pero todo cambio , esta chica  se quedaría un par de días a la semana junto a mi por un corto plazo para terminar con unas carpetas de unos clientes .

La chica era morocha de la misma altura que yo ojos marrones , pelo lacio , de senos enormes y  bien formados y  la colita muy de modelito , como verán la había visto muy bien y hasta había soñado con ella , pero era obvio que seguramente algo con el socio de mi jefa tenia , la verdad es que sentía un poco de celos pero de el no de ella me gustaba y el no poder siquiera provocarla me estaba inquietando el solo pensar en sus pechos me enloquecía .

Después de varias semanas de convivir un par de días por semana nuestra conversación se fue tornando mas amera y el ver como me miraba me despertaba los ratones pero nunca mencione nada , solo sabia que según ella estaba sola y vivía con su madre y de mi ella sabia que estaba en pareja pero no quien era mi pareja .

Un buen día por cosas del destino se acerco a mi cuando tenia la pagina de relatos abierta y me pregunto que era , le dije que una pagina de relatos eróticos que me gustaban y solía leer , ella me comento que alguna vez había leído algo pero que solo un par de veces , le recomendé que entrara a ver que la pagina paresia buena y que ami  me gustaba , al día siguiente me dijo que había leído unos relatos y que alguien con un nick senoritamisteriosa estaba siempre conectada que le llamo la atención y leyó alguno de sus relatos , me pregunto si había leído alguno de ella le dije que si , que esa mujer era la dueña de la pagina  .

 

-         creo que es bisexual , por sus relatos digo ( me increpo Clau )

-         seguro que es less

-         pero dice que estuvo con un tipo haciendo tríos debe ser una puta esa

-         puede ser pero no creo que todos sus relatos sean verídicos

-         crees que alguno lo sea

-         si , estoy segura , hace tiempo que leo esa pagina

-         puede ser

-         que relatos de ella leíste

-         su primera vez

-         hetero o less

-         ambas y cambio de habito 1 y 2  y otros no me acuerdo

-         que leíste de ella sola

-         el primero no después si

-         y que te pareció

-         que me pareció que?

-         Sus relatos

-         Ha ya recuerdo leí uno de unas amigas intimas 1 y 2 esos estaban muy buenos sobre todo el 2

-         Que te gustan los relatos less

-         Si a vos no

-         Mmm si

 

Una persona que tocaba el timbre nos interrumpió era un muchacho que tenia que retirar unas carpetas para un escrito que habíamos presentado , muy lindo muchacho no me llamo la atención pero si debería atraer mucho a las mujeres , lo que si me llamo la atención fue que Claudia mi nueva compañera de oficina ni se inmutara por el , creo que el flaco se sintió algo raro al entrar a un lugar donde ni se inmutaron por el ,tomo la carpeta me miro mientras hablábamos y giro un par de veces a ver a Clau que en ningún momento movió su cabeza para ver lo que pasaba , minutos mas tarde se iría saludo en general con un simple chau que Claudia respondió sin sacar la vista de la PC  , al cerrarse la puerta me pregunta si querría un café le dije si , que si podía ser cortado mejor .

 

-         no hay leche , pero si queres bajo y compro?

-         no esta bien ,  no importa

-         no esta …  voy así corto el mío también

-         no me traes algo dulce porfi?

-         algún chocolate? o queres galletitas?

-         lo mismo lo que encuentres

-         me fijo y algo traigo

 

Cerro la puerta y como un rayo salí disparada hacia su  PC  no podía quedarme con la duda de porque estaba sola , sabia que había estado chateando con alguien y  que se había entusiasmado con Porneia , lastima que no se había registrado así sabría mas de ella .

Busque con la tranquilidad de saber que solo yo tengo la llave de la ofi pero nunca se  sabe por las dudas también la trabe , busque si tenias conversaciones guardadas y si un montón , opte por un nombre de mujer y nada después otro y valla sorpresa me encontré con una conversación algo hot , no me asombro muchas chicas hetero las tienen con migo , pero si eso era lo que buscaba bueno no eso pero si algo así , en la conversación mencionaba a su compañera de oficina que casualmente era yo , por fin entendía algunas cosas y porque no se había inmutado con ese muchacho , en la conversación decía que tenia de compañera a una dama que la estaba atormentando que no la dejaba trabajar y que se pasaba el día pensando en ella , me dieron escalofríos y no supe que hacer , salí de la conversación después de leer otras cositas , que mas tiene esta mujer haber , Porneia abierto , y en un relato mío  , amigas intimas 2 , pero si ya lo había leído , un comentario , haber de que se trata ,

 

  • Ceci muy bueno el relato me hubiese gustado vivirlo con mi compañera de oficina que me … *

 

Y ahí quedaba inconcluso su nick era klauless  era suficiente , no hacia falta mas nada su nick recién creado me mostraba su inclinación sexual y si ella me atraía ahora  mas , todo eso bastaba  , que hacer no sabia si decirle cuando llegara o simplemente esperar , esperar que , que se decidiera , que se diera cuanta que yo también era less , no se pero no me animaba .

Baje las ventanas , borre los elementos resientes que había abierto y destrabe la puerta , minutos después suena el timbre 2 timbrazos era ella siempre toca así .

 

-         lechita para las gatitas

-         jeje , que volviste alegre

-         si no puedo estar alegre

-         si claro aparte esa sonrisa es encantadora

 

Mis palabras la congelaron era algo que no se esperaba , yo me di cuenta pero lo disimulo y salio del paso , que estaría pensando ,

 

-         una lagrima no , así te gusta

-         exacto

-         o preferís capuchino porque compre

-         si mejor , me gusta mas

-         como a tu tocaya

-         quien

-         la señorita misteriosa , no se llama Cecilia

-         ah si que a ella le gusta el capuchino

-         creo

-         ah no se

-         te traje unos bombones

-         bombones?

-         Si como vos

 

Me acorde de lo que decía la conversación con su amiga y me hice la tonta era ella quien tenia que tener la iniciativa , preparo un capuchino para ambas y me dio los bombones , de solo imaginarla estaba acalorada pero debía ser paciente , la cosa se fue diluyendo con la llegada de personas que fueron entrando a la oficina , llego la hora de irnos y para poder acompañarla hasta a bajo salimos juntas .

La tome de la cintura y la lleve hasta el ascensor con una leve caricia la libere al abrirse la puerta .

Ella subió a su auto y yo al mío nos miramos y cruzamos algunas sonrisas .

Llegue a casa y sin esperar corrí a la compu puse mi pagina y busque su comentario ya estaba completo   

 

“Ceci muy bueno el relato me hubiese gustado vivirlo con mi compañera de oficina que me calienta tanto y no se como hacer para que se fije en mi”

 

No pude esperar y le deje un comentario .

 

“ Klau quizás ella ya se fijo en vos y la que no lo ve sos vos provócala haber que pasa”

 

A la mañana siguiente me había propuesto provocarla sin que se diera cuenta y alentarla a que crea que es ella la que me esta provocando , deje la puerta abierta para que al entrar me viera reclinada en mi escritorio , me vine con mi pollera mas corta que tenia , al sentirla entrar me recline para que notara mi ropita interior  , al verme así trabo la puerta ,  me acaricia la cola y me dice .

 

-         seguí dejando la puerta abierta y poniéndote así que vas a terminar ensartada

-         ahí si mmmm que lindo

 

Comencé a mover mi culito tentándola , y si que dio resultado no dejo de acariciarlo ,  por un instante  me estaba acalorando , subió mi corta falda y se encontró con un provocador culot negro de puntillas que termino por enloquecerla , lo corrió y metió su manecita en mi chuchi , no pude aguantarme me gire y me la quede mirando sus manos fueron a mis senos los acaricio y botón por botón desprendió mi camisa levanto mi sutien , me rozo con su lengua , primero mi cuello después cada una de mis tetas me besaba mientras separaba mis piernas , deje caer mis zapatos y me senté en el escritorio ,me quito el culot , mientras yo me quitaba la camisa llevo su boca a mi vulva y me comió el clítoris , su lengüita me producía escalofríos ahí mmmm temblaba de placer sus dedos acariciaban mi clítoris en círculos , yo no podía contenerme pasaba mis deditos por mi chuchi  y los llevaba a la boca , acariciaba su sedoso pelo , con la punta de su lengua busco mi orificio anal para seguir deleitándome  con ese jueguito , cada tanto pasaba su lengua por mi conchita como si  estuviera chupando un helado pero para nada frío , hervía de placer , seguía sobre el escritorio sin parar de acariciar mis senos mientras ella continuaba tomando mis jugos , tome su cabeza y la levante , la bese apasionadamente y la lleve hacia el sillón , la recosté y empecé a devolverle los favores me sumergí en su empapada entrepierna le quite una pequeña tanguita y comencé a deleitarme con el néctar de su vulva , la volteé y me  entretuve con su culito mmm como me ponía su cola era una maravilla algo irresistible , mientras mi lengua capturaba sus jugos y recorría su anillito mi dedo pulgar se encargaba de enloquecer a mi acaloradísima compañerita , pero había algo que deseaba con locura esas enormes tetas de las que me había enamorado , la libere y se volvió a sentar en el sillón      

Lleve mis manos por su cintura y tome sus senos la abrase mientras besaba su cuello , desprendí  su sostén y esas enormidades saltaron sobre mi , las capture entre mis labios mordisquie sus pezones mientras que con mi mano libre no deje de darle placer mis dedos destrozaban sus defensas estaba que se derrumbaba su clítoris hinchado a punto de explotar , tomo mi rostro y lo refregó en sus impactantes senos , cuando note que ya estaba a estallar baje a su cuevita , invertí mis manos , la derecha a sus senos y la izquierda a acompañar mis labios , la penetre con mi lengua lo mas profundo que pude y mis deditos fueron mas allá de lo imaginable no podía detenerme estaba por llegar yo antes que ella y solo acariciaba mis lolas y casi apenas , se derramo en mi ese orgasmo me hizo acabar junto a ella mis jugos corrían por mis piernas y se derramaban en la alfombra , me levanto y ella se paro con migo , metió su mano en mi conchita y se la llevo a la boca me beso y me dijo.

 

-         No puedo permitir que se derrame este manjar

-         Vos lo provocaste es todo tuyo

-         Enserio

-         Si , llena tu boca de mis jugos

-         Eso es lo que voy a hacer

 

Se arrodillo ante mi y empezó a jugar con su lengüita

 

-         Así vas a estar mas cómoda .

 

Me recosté y separe mis piernas , me estuvo dando placer por largo rato , escuchamos golpear la puerta sonar el timbre y nos excitamos mas  , tenia que morderme los labios por no gritar a escasos metros tras la puerta había gente esperando , pero nosotras hundidas en el placer  , estábamos sordas de pasión , su lengua hizo mella en mi y me desarme con mi segundo orgasmo , la cordura  fue volviendo al sitio donde estábamos , y fuimos vistiéndonos , no podíamos abrir la puerta después de que hayan estado golpeando por tanto tiempo no podíamos decir que estábamos ahí dejamos pasar un rato hasta sentir el ascensor , cuando ya no hubo ruidos abrimos ya no había nadie , cerré la puerta y me volví sobre ella tome sus enormes lolas y comencé a acariciarlas , sonó el timbre , la mire y nos sonreímos .

 

-         Se termino el recreo

-         Si pero el primero

 

Nos acomodamos la ropa , y mientras ella fue para el baño yo fui hacia la puerta , la abrí y vi a una pelirroja con unas tetas tan grandes como las de Claudia .

 

-         Si? ( Pregunte temerosa )

-         Hola soy Daniela la hija de Jorge

-         Ha si el socio de mi jefa decime?

-         Les traía estos papeles

-         Hola Dani! , en un ratito pensábamos en tomarnos un recreo , queres participar?

 

La mire a Clau y me quede boquiabierta , mire a Daniela y otra vez a Claudia se encogió de hombros y me dijo.

 

-         Y! porque no?

 

Cerré  la puerta y la hice pasar

Ustedes que creen? Bueno por ahora se quedaran con la duda quizás haya segunda parte bcitos .

 

 Autora: La señorita misteriosa           

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Este blog pretende mejorar la WEB http://historiasdetetazas.galeon.com/, seguireis encontrando relatos eróticos donde son protagonistas las tetas grandes.

Con asiduidad publicare mis historias y recopilare otras de la red, siempre con el tema de fondo que tanto gusta a los amantes de lo senos enormes.

Unas son sencillas, otras complejas, otras imaginativas, otras reales, pero en el fondo son un dispendio hacia el sabroso placer de disfrutar de unos buenos pechos.

Gracias a todos por el apoyo prestado hasta ahora.

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